domingo, 22 de noviembre de 2009

Ella.

Y al final es ella la que se va, y es él el que se queda con todo lo malo aunque parezca que ella lo quiere arrastrar y llevárselo en una maleta que en algún momento va a dejar en otra cama, como pasa siempre con ese tipo de maletas y en ese tipo de camas, se intercambian olvidos, y si corremos con suerte empezamos a fabricar otros olvidos que más adelante habrá que meter también en una maleta.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Primavera.

Se hace difícil cuando el tiempo no quiere avanzar, y los libros son tan pesados y dan ganas de estar en la calle aprovechando el clima primaveral que todo lo permite, pero también dan ganas de que no den ganas y de quedarse quieto como los muebles del departamento, usados y quietos, algunos tan inservibles y otros tan necesarios pero tan ignorados.

Argentina.

Y Fulano, y Fulano... y las ganas de que te vayas... y las ganas de que alguien se quede, que venga el verdadero tú, no el que tú escogiste ser sino el que yo con tanto cuidado había esculpido para los dos, pero parece que esta Argentina rabiosa te lo deshizo, y a mí, que se me hace una mueca de ganas de llorar (porque tengo que admitir que ya no me sale tan fácil lo de llorar) que va y viene con cualquier estímulo, y el Cortázar que te acerca y la profesora de yoga que te aleja, y todos bailando a tu alrededor.

martes, 27 de octubre de 2009

El Fantasma.

Me gasté el tiempo que tenía para olvidarte olvidando un poco de mí y rellenando todo de ese fantasma que inventé de ti, que se aparece todas las noches y las mañanas si falta para recordarme la ausencia que tengo en la espalda.

lunes, 26 de octubre de 2009

Las Olas.

Tu amor fue como una ola de mar. Me acerqué a la orilla temerosa y con los pies fríos... fuí teniendo cada vez más confianza y avancé, mientras más agua había menos frío sentía y terminé por sumergirme con total tranquilidad. Pero el viento sopló más fuerte y se formó un gran puño de agua que no vi crecer detrás de mí, y me golpeó y me arrastró, quien sabe cuántos metros y qué tan profundo, pero no podía agarrar nada ni encontraba la forma de flotar para poder respirar, y me dio tantas vueltas como quiso y me llenó los oídos de agua entre revolcón y revolcón, y cuando por fin pasó ya estaba demasiado lejos del punto de partida y sin fuerzas, ni ganas, ni aire...

sábado, 17 de octubre de 2009

Muerte.

Te me tenías que morir... cuando apenas empezaba nuestra vida juntos, cuando apenas empezaba a salirse de mí todo el amor en raciones de besos, de caricias, de roces, de miradas, y al final de súplicas, de llanto y de abrazos que te rogaban que te quedaras, que lucharas por mantenerte con vida, con vida y conmigo. Traté de sostener tus estertores con caricias, pero sentí (aunque no sea fácil de creer) el momento exacto en que te saliste de ese cuerpo y mis ilusiones se agrietaron hasta convertirse en fragmentos de algo gris con textura de galleta. Y te seguí buscando en ese cuerpo porque no quería volver a estar sola y me engañé unos días pensando que con el cuerpo solo iba a poder ignorar tu ausencia, pero ya no me mirabas desde ahí adentro y las manos que se encrespaban ya no me tocaron nunca como cuando tú se lo encomendabas. Y ahora no sé en donde poner estos brazos de astillas que van por ahí aferrándose a todo y a nada, buscándote en todo y encontrándose con nada.

viernes, 16 de octubre de 2009

El Dibujo.

Que ganas de dibujarte, de pasarte un carboncillo por los hombros y la barriga, de besarte despacio el pecho como queriéndote tocar el corazón, y que me calientes la vida con tu presencia.