jueves, 10 de noviembre de 2005

Cabeza chata.

No quisiera que me tapen los miedos y que se me quite el frio con la satisfacción de envolverme en dudas y hacértelo saber, aunque resbalen en tu impermeable de talento en las mentiras y en tu autoestima por encima de tu cabeza chata llena de pelos desordenados y de ideas dirigidas por hormonas que aplastan tu verdadero carisma y dejan ver tus inseguridades sin explicación ni fundamento.

domingo, 21 de agosto de 2005

Tres.

Como un dolor en la panza y tu sonrisa de idiota, él esperando en una esquina y ella asomada en la ventana. Y ahora me muerdes los codos, pero sólo porque él ya se fue y tú vuelves y él tarda más en volver, igual que los recuerdos y la dignidad.

sábado, 6 de agosto de 2005

Temperatura corporal.

No quiero que me duela pero se me está hinchando. Me quebraste los huesos, me arrancaste la piel y la cubriste con ella, pero no hacía tanto frio, no como el que ahora tengo yo. Y la besabas con ternura, y me mirabas, ¡y todos me miraban!, y entendían mi tristeza aunque la creían advertida, yo no... Pensé que podía no ser asi, y además no era la única (se me siguen rompiendo huesos más pequeños aunque ya no estés aqui).
¿En dónde te guardas tanta maldad y cómo haces para que no se vea a través del azúl de tus ojos que ya no quiero ver? Me duele haberte hecho el amor con tanta ternura, haberte mostrado tanto de mí y pretender que lo valoraras como tal vez otro lo haría, pero no, tú no, tú prefieres mantener tu temperatura sin importar a quien le quitas energía.

miércoles, 27 de julio de 2005

El mosquito que zumba.

Hace más frio sin ti, pero no por ti, sino porque se enfría el corazón. ¿Será que se enfriaron también las manos? Va a estar bien hasta que llegue a la cabeza, entonces habrá que ponerle remedio.
Como un mosquito que zumba, molesta y no deja dormir pero en realidad nunca pica. Y te enfureces como si fuera mi culpa, sólo para fingir que en realidad importa, cuando no eres del todo conciente de que en realidad no es así, que hace algunos días dejó de importar, y que no matar al mosquito es simplemente desvelarse por cobardía, por temos a algo que no va a herirte, ni a mí (...) bueno, tal vez un poco por el retorno a los amaneceres fantastmas de licor sin ideas y de ganas de él, o de ti, o de un nuevo mosquito.

domingo, 24 de julio de 2005

Ojos.

Dicen que tienes un ojo morado y el otro azúl, pero, ¿Quién soy yo para juzgar el color de los ojos si llevo tanto tiempo sin dejar ver los míos?

martes, 21 de junio de 2005

¿Mago?

Y si se te descubre haciéndome magia, que se te castigue como debe ser, porque he notado como se te salen los conejos de los bolsillos y a veces estando contigo se oye música de circo. Podrías ser mi nuevo mago y herirme como él lo hacía, provocarme tan deliciosos dolores con tus operaciones y demostrarme que no se trata de estupefacientes sino de "alucinaciones satisfactorias" -de nuevo- y cosas de sentidos despiertos, de tacto, de que me toques, tocarte, olerte, que me huelas, !y sí que hace falta!.
Volver a las mariposas, burbujas y demás, volver a escribir -volveraescribir-, a llorar con lágrimas reales y no como las de la página anterior, y un día cansarme de tanto dolor y reclamarte mi felicidad, tranquilidad y conciencia, la razón, que se va con tanta frecuencia para luego protestarlo cuando no se trata de colores y de puentes a otros cuerpos y mentes (hay un punto que persigue mis dedos (...)) como tantas veces me he dejado llevar a pisos indestructibles y paredes de caricias y manos sudorosas con olor a mango viche.

jueves, 16 de junio de 2005

Virus.

Poderte demostrar que te estoy sudando y ya no me hace efecto tu terramicina. Te expulso de mí como a un virus, mientras te instalas en otro cuerpo para absorberle todos los colores, en mí ya no ejerces ese efecto; y creías haberte llevado todos mis amaneceres, mis burbujas y mis mariposas, pero no, te equivocas, porque aún las tengo y siguen siendo un imán para otros...